Vivimos en el mundo del conocimiento, donde detrás de cada venta hay información muy valiosa, y el sector hospitality no se diferencia mucho de esta realidad.

En los últimos años hemos pasado de sistemas que básicamente pretendían luchar contra el fraude, tener un histórico de ticket y una imagen de restaurante moderna, a un modelo tecnológico que busca la explotación de datos, con el posterior análisis para lanzar, por ejemplo, campañas de marketing basadas en datos fehacientes, como gustos relativos a edades, ubicaciones…

Pero, ¿la tecnología puede ayudarnos a vender más? Obviamente que si, aunque en muchas ocasiones no es la clave del éxito. Las mejores soluciones de la industria ligadas a una cocina que deje mucho que desear generará los mismos resultados.

Nuestra experiencia nos permite afirmar que la mejor ecuación es confiar en un solo fabricante con capacidad de aportar una solución global al negocio. De lo contrario,  a corto plazo, surgirán errores de integración que repercutirán en la eficiencia del negocio, generando en última instancia una experiencia problemática, debido a incidencias complicadas de resolver o cuyo origen será difícil de localizar.

Ahora bien, las soluciones y proveedores que deben acompañar al empresario estarán definidos por la capacidad de inversión en hardware y software, como no puede ser de otra manera, pero principalmente por el “donde me encuentro y a donde quiero llegar”, puesto que repercutirán de manera directa en la experiencia final que ofrece la marca.

Llegados a este punto hay dos escenarios claramente definidos: un nivel enterprise orientado a los restaurantes que se ven como un grupo, capaces de tener 10 o más unidades de negocio y que deben optar por un modelo premium, como el ofrecido por TIM & NCR el cual les va a permitir alcanzar sus objetivos empresariales y en el proceso incrementar sus beneficios de explotación entre 2 y 3 puntos en tan solo el primer año.

Hay muchísima tecnología que está por venir orientada a la eficiencia de los negocios, a entender mejor el comportamiento de los consumidores, a precisar mejor nuestra oferta, a una buena gestión del inventario y de los recursos humanos sin olvidarnos de nuestro principal objetivo: ser más rentables con una experiencia del cliente superior.